¿Alguna vez te has detenido a pensar en tu corazón? Ese órgano increíble trabaja día y noche sin descanso. No se toma vacaciones, no duerme, no se detiene. Su función principal es bombear sangre por todo tu cuerpo para que cada célula reciba lo que necesita para mantenerse sana y fuerte. Literalmente, tu vida depende de ese movimiento constante.
La sangre es como un sistema de mensajería interna. Se encarga de llevar oxígeno desde los pulmones y nutrientes provenientes de los alimentos a cada rincón de tu cuerpo. Sin ese flujo continuo, las células no podrían sobrevivir. Todo está conectado, y el corazón es una de las piezas clave de ese sistema perfecto.
El corazón es un músculo, aproximadamente del tamaño de tu puño, y tiene una estructura muy especial. Está dividido en cuatro cavidades o “cuartos”: la aurícula derecha, el ventrículo derecho, la aurícula izquierda y el ventrículo izquierdo. Cada lado tiene una función específica. El lado derecho envía la sangre a los pulmones para recoger oxígeno, mientras que el lado izquierdo se encarga de bombear esa sangre rica en oxígeno al resto del cuerpo.
Entre cada cavidad hay válvulas, pequeñas puertas que se abren y se cierran en una sola dirección para asegurar que la sangre fluya correctamente. Ese sonido rítmico que escuchamos como “lub-dub” cuando sentimos el latido del corazón es precisamente el resultado de esas válvulas haciendo su trabajo.
Algo que me parece fascinante es que el corazón tiene su propio sistema eléctrico, como si tuviera una batería interna que mantiene su ritmo. En promedio, el corazón late alrededor de 100,000 veces al día. Eso significa que sigue trabajando incluso cuando dormimos, descansamos o estamos distraídos con nuestras rutinas diarias. No tenemos que recordarle que lata; nuestro cerebro y sistema nervioso se encargan de coordinar todo de forma automática.
Aquí es donde el cuidado quiropráctico cobra aún más sentido. El sistema nervioso es el centro de control del cuerpo, y la columna vertebral lo protege. Cuando la columna y el sistema nervioso están balanceados, órganos como el corazón, los pulmones y todos los demás pueden funcionar de manera más eficiente. La quiropráctica no se trata solo de aliviar molestias; se trata de apoyar al cuerpo para que funcione como fue diseñado.
Este mes, quiero invitarte a celebrar tu corazón y tu cuerpo increíble. Muévete, respira profundo, aliméntate con comidas coloridas y nutritivas, y cuida tu sistema nervioso. Tu corazón trabaja incansablemente por ti todos los días; merece un poco de amor y atención.
Feliz Día de San Valentín, y recuerda seguir siendo esa versión brillante, saludable e increíble de ti.


