Horario: Lunes y Miércoles 8:00 AM – 6:00 PM •  Martes y Jueves 8:30 AM – 5:30 PM •  Viernes 8:00 AM – 1:00 PM

¿Qué significa para mí trabajar en Quirofamilia?

Trabajar en Quirofamilia ha sido, sin duda, una de las experiencias más transformadoras y enriquecedoras de mi vida. No es solo un empleo; es un lugar donde me siento parte de algo más grande, donde cada día tiene propósito y corazón. Desde el momento en que abro la puerta por la mañana y preparo la oficina, siento que estoy colaborando con algo que va mucho más allá de tareas administrativas.

Mi día comienza con intención: organizar el espacio, revisar agendas, recibir a cada paciente con una sonrisa. Pero mi trabajo no se queda ahí. Cada paciente que cruza esa puerta trae consigo una historia. Algunos llegan cansados, con dolor físico o emocional, otros simplemente buscan un momento de bienestar. Acompañarles, brindarles un saludo cálido, una palabra de aliento o incluso una risa espontánea es, para mí, parte esencial de lo que significa servir en Quirofamilia.

He aprendido que la atención al paciente va más allá de lo clínico. A veces me toca secar lágrimas, escuchar sin juzgar, ofrecer un abrazo en silencio o celebrar con alegría una buena noticia. En este espacio, mi rol ha evolucionado: soy asistente administrativa, sí, pero también soy compañía, testigo, y a veces hasta un poco payasa con tal de sacar una sonrisa.

Hay algo mágico en ver la evolución de quienes nos visitan. Ver a adultos que llegan con dolor salir livianos y en paz. Observar a niños pequeños que al principio no gateaban, no hablaban o no se dejaban tocar, y que con el tiempo comienzan a moverse, a comunicarse, a reír. Acompañar ese proceso desde cerca es un privilegio que no me canso de agradecer.

Lo que hace tan especial a Quirofamilia es su esencia: un ambiente cálido, familiar, donde todos —pacientes y equipo— nos sentimos en casa. Trabajar aquí me permite ser yo misma, con mi carácter alegre, mi energía espontánea y mi compromiso de dar lo mejor cada día. No hay máscaras. Creo que eso se siente, y eso también sana.

Uno de mis momentos favoritos es cuidar de los bebés mientras sus padres reciben ajustes o masajes. Jugar con los niños, hacerlos reír, ayudarles a sentirse cómodos en un entorno que a veces puede parecer desconocido… todo eso llena mi corazón. Me encanta acompañar a cada familia desde que entran hasta que se despiden. Cada «gracias» que escucho, cada abrazo que recibo, es una confirmación de que este trabajo vale la pena.

Quirofamilia no es solo una oficina de salud; es un lugar donde las personas se sienten vistas, cuidadas y queridas. Y ser parte de eso, desde mi rol, es un regalo que me motiva a seguir creciendo cada día.